miércoles, julio 27, 2005

BASES PARA LA RECONSTRUCCIÓN


El licenciado en Ciencias Políticas Sergio de Piero (foto) estuvo disertando en Corrientes, en el marco del SEMINARIO DE REFLEXIÓN POLÍTICA “BASES PARA LA RECONSTRUCCIÓN”, organizado por el CICSO. La jornada tuvo lugar el último sábado de junio en el Colegio de Abogados, donde De Piero se enfocó en particular en el tema de “las ONGs y los movimientos sociales ante la nueva cuestión social”.El licenciado pertenece a el Grupo “Gerardo Farell” de Pensamiento Social de la Iglesia, cuyos miembros vienen trabajando hace ya bastantes años en la temática propuesta, y son responsables de la publicación de varios libros, como el que hemos recomendado en nuestro número anterior.Durante el seminario, De Piero propició el trabajo de reflexión en grupo, para lograr no sólo un análisis de la situación de las ONGs en nuestra ciudad, sino también la interacción de los participantes.
EL ROL DEL ESTADO

“Lo primero que hay que saber es que hablamos de sociedad civil y no de pueblo, porque la idea que hay de la palabra pueblo hoy es más difusa de la de la década del 60. Hay un modelo de sociedad en su conjunto que implica lo económico, lo cultural, los modos de participación, y que se transforma a fines de los ´70. El modo en el que interviene el Estado en la sociedad civil, y que se organiza la sociedad en su conjunto, nos da como resultado una sociedad distinta, que cambia porque ella es una producción de las personas y de los grupos.A partir del siglo XX en particular, las sociedades son moldeadas por el Estado, que interviene en la forma que esta adquiere en principios básicos, como que el casarse significa firmar un papel, o al tener un hijo hay que anotarlo, como hasta en la regulación de nuestra vida cotidiana a través del código civil, en la regulación del mundo laboral, empresarial, de la cultura, y de la economía en general.
Es decir, la PRESENCIA DEL ESTADO FORMABA A LA SOCIEDAD. Pero cuando el Estado retira esa impronta en la conformación de la sociedad y emerge la idea del mercado, lo que ocurre desde el proceso en el ´76 hasta los ´90, se constituyen otras identidades. En los últimos 25 años se vivió una transformación global de la sociedad.El ejemplo más claro de esto se ve en la transformación que sufrieron los pueblos por donde el tren dejó de pasar: se convirtieron en pueblos fantasmas. Donde el Estado llegaba, en este caso a través del tren, el pueblo tenía vida, donde el Estado los retira, ese pueblo queda a la deriva. Los trenes representaban a la sangre que nutría a estos pueblos.Esto se traduce en que donde el Estado estaba, articulaba la esencia de la sociedad.Esta transformación implica dos crisis del Estado: una es su figura como regulador e interventor en la sociedad, con capacidad de generar identidades y ordenar la sociedad en su conjunto. La otra es la crisis de la Nación, que comienza de la mano de los procesos de la globalización, que pone en cuestión la existencia de cultura nacional. No por casualidad aparece esta idea de reexaltación de los símbolos, de recuperarlos a nivel de la nación, como pasó el último 20 de junio, que hubo banderas gigantes en todo el país. Porque uno se da cuenta que está en crisis cuando hace falta reafirmarlos. Y estas crisis hicieron que la sociedad se enfrentara a un proceso en el cual se transformaban sus prácticas, sus demandas y sus identidades. La sociedad que conocíamos con este modelo de Estado estaba representada y organizada en torno de grandes grupos, como son los partidos políticos y los sindicatos, que articulaban demandas y generaban identidades. Eran los grandes actores, donde se encontraba un canal y representaban, de alguna manera, ese momento del Estado como ordenador de la vida social.Esto es porque ocupar el poder del Estado implicaba que, desde ahí, se podían generar políticas para solucionar esas demandas. Esto es un dato clave para entender las crisis de los partidos políticos actuales.Cuando un partido político alcanzaba el poder, desde el Estado tenía resortes para responder a la gente. De allí su importancia, llegaban al gobierno y tenían los medios para responder a su pueblo.

TRANSFORMACION DEL ESTADO

Pero desde la época del Proceso hasta el gobierno de los 90, vemos que EL ESTADO COMIENZA A RETIRARSE DE LA ESCENA PÚBLICA. Lo hace bajo instancias claves: privatiza servicios públicos y recursos energéticos, achica el aparato estatal, a veces tercierizando, y descentraliza, o mejor dicho, desconcentra. Es decir, le entrega a las provincias las responsabilidades de salud y educación, sin la carga presupuestaria para llevarlas adelante con eficacia, de manera que queda violentamente reducido, con una menor capacidad de incidir en la sociedad.
LA APARICION DE LAS ONGs

Simplificando mucho, es por esto tal vez que las ONGs se han acrecentado en los últimos 20 años, y se han diversificado en cuanto a las cuestiones sociales a las que se dedican. Para entender esta multiplicación, hay que tener en cuenta también dos factores muy distintos en su generación. Uno es que el Estado comienza a diseñar políticas públicas de manera tercierizada, y destina a las organizaciones buena parte de la ejecución de los programas que atendían la cuestión social. En los ´90, había 65 programas nacionales, por ejemplo el Plan ASOMA, que se efectivizaba a través de los centros de jubilados. En las localidades donde no existían, se les pedía que se armen, para poder hacerselo llegar. En resumen, en la Argentina hoy hay 5.000 centros de jubilados. El otro factor que incidió es la crisis del sistema político, donde los propios partidos no se pueden poner de acuerdo para resolverla, y en muchos casos, ni siquiera el gobierno imperante en esos momentos. Ante esta realidad, aparecen en la escena los otros sectores de la sociedad civil, que se nuclean para “obligar” a los responsables a resolverla, como pasó aquí en Corrientes en el año 1999, donde se formaron distintos grupos aunados con un objetivo común, como fueron los docentes autoconvocados. Este movimiento desapareció cuando los docentes comenzaron a cobrar de nuevo, y se llamó a elecciones para normalizar el escenario del gobierno.”

DIFICULTADES EN EL TRABAJO DE LAS ONGs

Una de las dificultades que las ONGs enfrentan a la hora de desplegar su accionar es que no tienen legitimidad de hecho, porque no son votadas. Algunas se legitiman desde el ejercicio de sus obras, pero a la hora de pensar en como incidir en las políticas públicas, deben tomar en cuenta que no tienen una legitimidad permanente, y renovar y mantener los lazos con la comunidad en forma constante. Una de las formas de hacerlo es la creación de espacios de debate como los foros, que son flexibles, multiactorales, y sin representatividad política específica. Otro de los factores que limitan el trabajo y la incidencia de las ONGs es que son expresiones de la sociedad civil que representan algunos espacios, intereses, o demandas, pero no de TODA la sociedad.Por ejemplo, el Caso Cromagnon es una tragedia que, por más que nos tocó a todos, nucleó a los familiares de los chicos fallecidos. Pero esta problemática no a toda la gente le interesa, y entonces no logran una adhesión total. Uno los puede entender y acompañar, pero no es nuestra lucha, es la de los familiares. Lo único que los une es el dolor, no una idea política, y es por eso que hoy están fracturados, y ya no existe un solo frente familiar de lucha, sino que ya hay más de 20 grupos.Las demandas segmentadas no generan solidaridades, o si lo hacen, son muy débiles. Y aquí es donde entra en cuestión cuáles son problemas personales, y cuáles son colectivos. Cuando las demandas son muy segmentadas y tienen que ver solo con un sector de la sociedad que no encuentran espacio en el Estado, genera una fragmentación en la sociedad.
La legitimidad de las organizaciones persiste cuando ellas se dedican a temas puntuales, posiblemente porque la sociedad no está dispuesta un cambio radical.”

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