lunes, julio 17, 2006

Ligadura de Trompas y Vasectomía

De convertirse en ley, habrá
“más tribulación y pobreza”


En su alocución radial del 2 de julio, el arzobispo de Corrientes, monseñor Domingo Salvador Castagna, se refirió, una vez más, al Proyecto de Ley Provincial sobre la Ligadura de Trompas y Vasectomía. El prelado señaló que “resolver algunos problemas muy humanos, como lo pobreza, la paternidad y maternidad incontroladas con métodos que repugnan a la dignidad de las personas, no aporta sino más tribulación y pobreza”. Como Pastor de nuestra Arquidiócesis manifestó no percibir, por parte de los funcionarios públicos, “un empeño generoso por intensificar y popularizar la educación, por promover el trabajo digno, por decidir la justa distribución de los bienes, por eliminar la verdadera discriminación”, sí en cambio “se echa mano, burlando los graves argumentos de la oposición, al sendero fácil de la mutilación y del aborto”, añadió.


El verdadero don de Cristo. Jesús manifiesta una conmovedora solidaridad con quienes sufren. Sabe que, más allá de la curación, necesitan la salvación y, más allá del bienestar, tienen hambre de perdón y de paz. Hace que converjan y que una sea signo conductor de la otra. Muchas veces perdona y cura, otras considera la respuesta de fe como causante de la sanación: “Tu fe te ha salvado”. Siempre subraya la importancia del don espiritual sobre el material. Resolver algunos problemas muy humanos, como la pobreza, la paternidad y maternidad incontroladas - y todo conflicto generado por las mismas - con métodos que repugnan a la dignidad de las personas, no aporta sino más tribulación y pobreza. Quienes leen o escuchan inteligentemente estas palabras saben a qué me refiero. No se percibe un empeño generoso por intensificar y popularizar la educación, por promover el trabajo digno, por decidir la justa distribución de los bienes, por eliminar la verdadera discriminación; se echa mano, burlando los graves argumentos de la oposición, al sendero fácil de la mutilación y del aborto. Los responsables de los variados servicios que el pueblo reclama - educación, salud y trabajo - tienen ante sí un ineludible desafío. Es conveniente reunir los mejores esfuerzos para responder solidariamente al mismo.

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