martes, julio 29, 2008

Lucha contra las drogas


Prevención, acompañamiento y sostén de las políticas gubernamentales


La Iglesia, en su documento de Aparecida, señala que el problema de la droga ‘es como una mancha de aceite que invade todo’.
Corrientes, de alguna manera, está siendo testigo de este terrible flagelo que está haciendo estrago en nuestros jóvenes.
Un ejemplo de ello fue que hace días atrás, en nuestra Plaza Cabral, fueron demorados unos jóvenes por la Policía porque se encontraban consumiendo, a la vista de todos, drogas, sin ningún inconveniente.
Esto habla a las claras que las drogas en Corrientes están más que instaladas.

‘Adictos dependientes’
No por casualidad, en el Documento de Aparecida (Brasil), la Iglesia nos habla de los “Adictos dependientes” que existen en todo Latinoamérica y, por lo tanto, nuestro país no es la excepción.
Muy bien señala el documento que la droga “no reconoce fronteras, ni geográficas ni humanas. Ataca por igual a países ricos y pobres, a niños, jóvenes, adultos y ancianos, hombres y mujeres”.
“La Iglesia” sabe muy bien que “no puede permanecer indiferente ante este flagelo que está destruyendo a la humanidad, especialmente a las nuevas generaciones”.
Por eso nos recuerda que nuestra Madre Iglesia apunta a ‘tres direcciones’ para combatir este flagelo a saber: “prevención, acompañamiento y sostén de las políticas gubernamentales para reprimir esta pandemia”.
“En la prevención –señala el documento-, insiste en la educación en los valores que deben conducir a las nuevas generaciones, especialmente el valor de la vida y del amor, la propia responsabilidad y la dignidad humana de los hijos de Dios”.

Acompañamiento y dignidad
“En el acompañamiento –prosigue-, la Iglesia está al lado del drogadicto para ayudarle a recuperar su dignidad y vencer esta enfermedad. En el apoyo a la erradicación de la droga, no deja de denunciar la criminalidad sin nombre de los narcotraficantes que comercian con tantas vidas humanas, teniendo como meta el lucro y la fuerza en sus más bajas expresiones”.
En este camino contra las drogas la lucha es ‘frontal’. No hay otro camino. Así lo señala en su artículo 423 del Documento: “…la Iglesia debe promover una lucha frontal contra el consumo y tráfico de drogas, insistiendo en el valor de la acción preventiva y reeducativa, así como apoyando a los gobiernos y entidades civiles que trabajan en este sentido, urgiendo al Estado en su responsabilidad de combatir el narcotráfico y prevenir el uso de todo tipo de droga”.
Por todo lo expuesto la Iglesia denuncia “la comercialización de la droga” que “se ha hecho algo cotidiano en algunos de nuestros países, debido a los enormes intereses económicos en torno a ella”. Las consecuencias de este devastador negocio es “el gran número de personas, en su mayoría niños y jóvenes, que ahora se encuentran esclavizados y viviendo en situaciones muy precarias, que recurren a la droga para calmar su hambre o para escapar de la cruel y desesperanzadora realidad que viven”.

La responsabilidad del Estado
Por eso “es responsabilidad del Estado combatir, con firmeza y con base legal, la comercialización indiscriminada de la droga y el consumo ilegal de la misma. Lamentablemente, la corrupción también se hace presente en este ámbito, y quienes deberían estar a la defensa de una vida más digna, a veces, hacen un uso ilegítimo de sus funciones para beneficiarse económicamente”.
Así como hay muchas personas que están abocadas al ‘trabajo’ con las drogas; hay otras que están poniendo lo suyo para combatirlas. “Alentamos todos los esfuerzos que se realizan desde el Estado, la sociedad civil y las Iglesias por acompañar a estas personas. La Iglesia Católica tiene muchas obras que responden a esta problemática desde nuestro ser discípulos y misioneros de Jesús, aunque todavía no de manera suficiente ante la magnitud del problema”, señala el documento.
Es urgente comenzar con una campaña de prevención en Corrientes. Nuestra realidad nos exige. El Estado tiene, sin duda, una materia pendiente con este tema.

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