jueves, diciembre 22, 2005

ACTUALIDAD DEL PENSAMIENTO SOCIAL DE LA IGLESIA

FAMILIA, CONSTRUCTORA DE LA PAZ

Estamos transitando el mes de diciembre, mes que para los cristianos está cargado de especial significación porque nos preparamos para recibir a Jesús que viene a salvarnos. Ese Jesús que nació y vivió en el seno de una familia concreta aceptando todas las características que le son propias; la Sagrada Familia es por eso, el modelo de vida familiar, comunidad de personas fundada en el amor. La familia como célula primera y vital de la sociedad, se sitúa en el centro de la vida social. Por eso, es oportuno que nos detengamos un momento a reflexionar algunos pasajes del Mensaje de Juan Pablo II en oportunidad de la Jornada Mundial de la Paz (1994) cuyo lema fue: “De la familia nace la paz de la familia humana”.“La institución más inmediata a la naturaleza del ser humano es la familia. Solamente ella asegura la continuidad y el futuro de la sociedad. Por tanto la familia está llamada a ser protagonista activa de la paz gracias a los valores que encierra y transmite hacia adentro, y mediante la participación de cada uno de sus miembros en la vida de la sociedad.Como núcleo originario de la sociedad, la familia tiene derecho a todo el apoyo del Estado para realizar plenamente su peculiar misión. Por tanto, las leyes estatales deben estar orientadas a promover su bienestar, ayudándola a realizar los cometidos que le competen así como reforzar y proteger la genuina institución familiar, respetando su configuración natural y sus derechos de crear unas condiciones mediante las cuales las familiares puedan satisfacer sus necesidades primarias de acuerdo con la dignidad humana. La pobreza, más aún la miseria -que es una amenaza constante para la estabilidad social, el desarrollo de los pueblos y la paz- afecta hoy a muchas familias. A veces sucede que, por falta de medios, las parejas jóvenes tardan en formar una familia o incluso se ven impedidas de hacerlo; por otra parte las familias que se encuentran con necesidades insatisfechas no pueden participar plenamente en la vida social o se ven sometidas a condiciones de total marginación.”Es indudable que existe una íntima relación entre la paz de las familias y la paz del mundo. Una familia es el medio en el que la persona encuentra el ámbito apropiado para desarrollar sus potencialidades, tomar conciencia de su dignidad y prepararse para afrontar un futuro acorde con sus posibilidades y necesidades.Pero, ¿es éste el perfil de nuestras familias argentinas y correntinas? ¿Sus necesidades básicas están satisfechas? Los padres, ¿tienen el trabajo digno que les permita brindar a sus hijos la vivienda, la educación, la salud, la alimentación, la recreación, que posibiliten su desarrollo pleno como personas? ¿Las leyes sociales protegen a las familias, a sus niños, a sus ancianos? ¿Cómo afectan a la convivencia familiar, la desocupación, la inestabilidad laboral? Y nosotros, como Iglesia, ¿qué estamos haciendo para mejorar la situación de nuestras familias, para que, cumpliendo fielmente su misión, sean constructoras de paz? ¿Nos comprometemos en su defensa, revalorización, promoción, o dejamos todo en manos del Estado? ¿Nos involucramos, participando en asociaciones, movimientos, instituciones que sostienen y defienden los derechos y deberes de la familia? ¿O sólo criticamos y nos mantenemos al margen?

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