DISERTÓ EN CORRIENTES EL ECONOMISTA QUE ESCUCHA EL SANTO PADRE
Se trata del profesor italiano Stéfano Zamagni, catedrático de economía política de la Universidad de Bologna. Visitó nuestra ciudad con motivo de presentar su nuevo libro, traducido al castellano, titulado: “La Economía Civil, Eficiencia, Equidad, Felicidad Pública”. La conferencia se realizó en un hotel céntrico con una numerosa presencia de público. El Centro de Investigación y Capacitación Social (CICSO), dependiente del Arzobispado de Corrientes, estuvo presente en esa jornada y comparte algunos conceptos del economista internacional.
Con un castellano no muy claro, pero sí entendible, el profesor italiano Stéfano Zamagni visitó Corrientes para presentar su libro: “La Economía Civil, Eficiencia, Equidad y Felicidad Pública”.
La presencia del catedrático Zamagni engalanó la noche correntina del viernes 2 de marzo, en horas de la noche, en un hotel céntrico de esta ciudad.
Luego de las presentaciones oficiales por parte de las empresas que hicieron posible su estadía en Corrientes, el italiano se mostró muy contento de estar por primera vez aquí. “Estoy particularmente muy contento de estar en Corrientes. Es la primera vez que visito esta ciudad, no así la Argentina. Soy amigo de este país desde hace muchísimo tiempo”, comenzó diciendo al público que se dio cita en gran número.
Luego se disculpó por su ‘pobre’ castellano. “Quiero pedirle disculpas por mi castellano que no es muy bueno pero siempre trato de estudiar vuestra lengua cuando tengo oportunidad de visitar este país”, añadió.
Posteriormente comentó que su publicación (“La Economía Civil…”) en castellano lo editó hace una semana, y confesó que la obra lo ha escrito junto a un joven colega italiano.
“¿Por qué Economía Civil?”
En un momento de la conferencia Zamagni se preguntó: “¿Por qué la expresión “La Economía Civil?”, y aclaró que ese término “no fue inventado por mí, sino que existió en Italia desde 1753, año en que la Universidad de Nápoles instituyera la primera cátedra de economía al mundo llamada ‘Economía Civil’”. Prosiguiendo con la historia recordó que “el primer catedrático de Economía fue un hombre de Salerno. Su libro se llamaba ‘Lecciones de Economía Civil’”.
“La Economía Civil –continuó- fue olvidada hacia el año 1700. Pero en los últimos años esta perspectiva fue resucitando en Europa y en los Estado Unidos. Varias personas intelectuales, académicas o no, van a ir redescubriendo esta perspectiva de estudio”.
Zamagni, quien fuera nombrado recientemente por la Agencia Italiana de Control de las ONGs y de Utilidad Social (ONLUS), nombró los tres principios básicos de organización de la vida económica de una comunidad o de un país:
Primero, “Principio de cambio de equivalentes”. “Se trata de una transacción entre personas basada sobre el principio de ‘si te doy’, tú me tienes que dar el equivalente de valor llamado precio. El fin es garantizar la eficiencia. Si una sociedad se organiza de manera que el cambio de equivalente es dominante, esta sociedad va a lograr los recursos de manera eficiente, es decir, que no generaría gastos. Una sociedad que no es eficiente, tiende a desaparecer”, sentenció.
Segundo, “Principio de redistribución”. “No es suficiente que el sistema económico produzca ingreso o riqueza de manera suficiente, tiene la necesidad de redistribuirlo entre los ciudadanos, de lo contrario no pueden participar en el juego que propone el mercado, y por lógica, están excluidos, y se torna no sólo un problema moral, sino también económico. Este principio tiene como fin último la equidad que no quiere decir igualdad. Equidad significa que cada uno tiene la posibilidad de participar en el juego económico”.
Tercero, “Principio de reciprocidad”. “La reciprocidad presupone la proporcionalidad. No es como la filantropía, porque ésta es una relación unívoca, la reciprocidad presupone una relación entre personas. El fin último es la fraternidad. Hoy esta palabra es poco usual”.
Fraternidad, un concepto olvidado
En otro momento de su conferencia, el profesor se explayó sobre el concepto de fraternidad. Dijo que “hacia fines de 1700, el tercer principio, de reciprocidad, fue olvidado. De ahí que la Economía Civil se transformó en Economía Política”.
Los actores fundamentales en la Economía Política son el Estado y la Economía, según aseveró el catedrático, en cambio “la sociedad civil fue excluida. Desde el punto de vista económico, la sociedad civil, hoy por hoy, no tiene algún papel. Sólo muestran preocupación por la sociedad civil los sociólogos y los antropólogos”, señaló.
Tampoco estuvo ausente en la conferencia el término ‘Globalización’. Zamagni aseveró que este fenómeno “va a demostrar que un orden social, basado en ambos principios (‘Cambio de equivalente’ y ‘Redistribución’), no es suficiente para resolver problemas. Hoy los poderes del gobierno nacional son disminuidos, entonces la competición es global”.
Gracias a estadísticas y números realizados en los países del primer mundo, se sabe hoy que no todos los que tienen demasiado poder económico son felices. Esto es lo que arroja la ‘Paradoja de la felicidad’ que fue comentado por Zamagni. “En el pasado no había personas depresivas. Fíjense que los pobres nunca son depresivos, nunca se suicidan; porque los pobres tienen la esperanza de que el futuro va a ser mejor que el presente; en cambio el suicida es la persona que no tiene perspectiva de vida”.
Sociedades ricas pero no fraternas
Con respecto a la problemática que está padeciendo hoy mucha gente, es decir la depresión, es un caso que el profesor poco entiende. “Una persona mayor como yo, con cuatro nietos, no logra entender esta problemática. Me parece que nosotros tenemos incorporado otro estilo de vida. Hoy, por ejemplo, los jóvenes, trabajan todo el día pero no son felices, no se casan, y si se casan se separan, y si se separan se suicidan. Esto es un tema que preocupa y mucho en los EEUU”, enfatizó.
A modo de conclusión señaló que “nuestras economías han olvidado el ‘Principio de Reciprocidad’. Esto quiere decir que han olvidado la palabra fraternidad. Nuestras sociedades son más ricas pero no fraternas, y fraternidad no es lo mismo que justicia o solidaridad, hoy son solidarias pero no fraternas”.“Las personas, en forma individual o grupal, están llamadas a concretar su vocación, su plan de vida, su visión en el mundo, etc.; y en una sociedad donde no se puede realizar esto, no es una sociedad fraterna. Somos iguales desde el punto de vista de los derechos fundamentales. Tenemos la necesidad de organizarnos en la vida económica en la manera que cada uno pueda realizar su plan de vida”, concluyó.
La presencia del catedrático Zamagni engalanó la noche correntina del viernes 2 de marzo, en horas de la noche, en un hotel céntrico de esta ciudad.
Luego de las presentaciones oficiales por parte de las empresas que hicieron posible su estadía en Corrientes, el italiano se mostró muy contento de estar por primera vez aquí. “Estoy particularmente muy contento de estar en Corrientes. Es la primera vez que visito esta ciudad, no así la Argentina. Soy amigo de este país desde hace muchísimo tiempo”, comenzó diciendo al público que se dio cita en gran número.
Luego se disculpó por su ‘pobre’ castellano. “Quiero pedirle disculpas por mi castellano que no es muy bueno pero siempre trato de estudiar vuestra lengua cuando tengo oportunidad de visitar este país”, añadió.
Posteriormente comentó que su publicación (“La Economía Civil…”) en castellano lo editó hace una semana, y confesó que la obra lo ha escrito junto a un joven colega italiano.
“¿Por qué Economía Civil?”
En un momento de la conferencia Zamagni se preguntó: “¿Por qué la expresión “La Economía Civil?”, y aclaró que ese término “no fue inventado por mí, sino que existió en Italia desde 1753, año en que la Universidad de Nápoles instituyera la primera cátedra de economía al mundo llamada ‘Economía Civil’”. Prosiguiendo con la historia recordó que “el primer catedrático de Economía fue un hombre de Salerno. Su libro se llamaba ‘Lecciones de Economía Civil’”.
“La Economía Civil –continuó- fue olvidada hacia el año 1700. Pero en los últimos años esta perspectiva fue resucitando en Europa y en los Estado Unidos. Varias personas intelectuales, académicas o no, van a ir redescubriendo esta perspectiva de estudio”.
Zamagni, quien fuera nombrado recientemente por la Agencia Italiana de Control de las ONGs y de Utilidad Social (ONLUS), nombró los tres principios básicos de organización de la vida económica de una comunidad o de un país:
Primero, “Principio de cambio de equivalentes”. “Se trata de una transacción entre personas basada sobre el principio de ‘si te doy’, tú me tienes que dar el equivalente de valor llamado precio. El fin es garantizar la eficiencia. Si una sociedad se organiza de manera que el cambio de equivalente es dominante, esta sociedad va a lograr los recursos de manera eficiente, es decir, que no generaría gastos. Una sociedad que no es eficiente, tiende a desaparecer”, sentenció.
Segundo, “Principio de redistribución”. “No es suficiente que el sistema económico produzca ingreso o riqueza de manera suficiente, tiene la necesidad de redistribuirlo entre los ciudadanos, de lo contrario no pueden participar en el juego que propone el mercado, y por lógica, están excluidos, y se torna no sólo un problema moral, sino también económico. Este principio tiene como fin último la equidad que no quiere decir igualdad. Equidad significa que cada uno tiene la posibilidad de participar en el juego económico”.
Tercero, “Principio de reciprocidad”. “La reciprocidad presupone la proporcionalidad. No es como la filantropía, porque ésta es una relación unívoca, la reciprocidad presupone una relación entre personas. El fin último es la fraternidad. Hoy esta palabra es poco usual”.
Fraternidad, un concepto olvidado
En otro momento de su conferencia, el profesor se explayó sobre el concepto de fraternidad. Dijo que “hacia fines de 1700, el tercer principio, de reciprocidad, fue olvidado. De ahí que la Economía Civil se transformó en Economía Política”.
Los actores fundamentales en la Economía Política son el Estado y la Economía, según aseveró el catedrático, en cambio “la sociedad civil fue excluida. Desde el punto de vista económico, la sociedad civil, hoy por hoy, no tiene algún papel. Sólo muestran preocupación por la sociedad civil los sociólogos y los antropólogos”, señaló.
Tampoco estuvo ausente en la conferencia el término ‘Globalización’. Zamagni aseveró que este fenómeno “va a demostrar que un orden social, basado en ambos principios (‘Cambio de equivalente’ y ‘Redistribución’), no es suficiente para resolver problemas. Hoy los poderes del gobierno nacional son disminuidos, entonces la competición es global”.
Gracias a estadísticas y números realizados en los países del primer mundo, se sabe hoy que no todos los que tienen demasiado poder económico son felices. Esto es lo que arroja la ‘Paradoja de la felicidad’ que fue comentado por Zamagni. “En el pasado no había personas depresivas. Fíjense que los pobres nunca son depresivos, nunca se suicidan; porque los pobres tienen la esperanza de que el futuro va a ser mejor que el presente; en cambio el suicida es la persona que no tiene perspectiva de vida”.
Sociedades ricas pero no fraternas
Con respecto a la problemática que está padeciendo hoy mucha gente, es decir la depresión, es un caso que el profesor poco entiende. “Una persona mayor como yo, con cuatro nietos, no logra entender esta problemática. Me parece que nosotros tenemos incorporado otro estilo de vida. Hoy, por ejemplo, los jóvenes, trabajan todo el día pero no son felices, no se casan, y si se casan se separan, y si se separan se suicidan. Esto es un tema que preocupa y mucho en los EEUU”, enfatizó.
A modo de conclusión señaló que “nuestras economías han olvidado el ‘Principio de Reciprocidad’. Esto quiere decir que han olvidado la palabra fraternidad. Nuestras sociedades son más ricas pero no fraternas, y fraternidad no es lo mismo que justicia o solidaridad, hoy son solidarias pero no fraternas”.“Las personas, en forma individual o grupal, están llamadas a concretar su vocación, su plan de vida, su visión en el mundo, etc.; y en una sociedad donde no se puede realizar esto, no es una sociedad fraterna. Somos iguales desde el punto de vista de los derechos fundamentales. Tenemos la necesidad de organizarnos en la vida económica en la manera que cada uno pueda realizar su plan de vida”, concluyó.





acercarnos aún más a Ella y, siguiendo su ejemplo, abramos el corazón para dejar que nazca en él, el Niño de Belén en nuestro corazón como en un nuevo pesebre, quizás árido, frío, frágil, pero también muy vivo y con deseos siempre renovados de compromisos concretos; dejando nacer en él a este Niño, encarnado hoy en cada hermano que tiende su mano y espera de nosotros la respuesta a su necesidad.... Deseando unas felices fiestas, el CICSO se despide de sus lectores hasta el año que viene.
